sábado, 28 de enero de 2012

-Antonio López Ruiz-

Muchos años después, cuando mi abuelo se fue de este mundo, Y yo siendo una adolescente, que sin llegar a concocerlo, ahora...
He llegado a comprender que él también creía en los sueños.
Otra cosa no podía significar, el que, estando sentado una noche, él hubiese dicho estas palabras: "El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir". 
Como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema despedida.
Estaba sentado a la puerta de su casa, una casa como no creo que haya habido otra en el mundo, porque en ella vivió gente capaz de dormir con ovejas, como si fuesen sus propios hijos.
Gente que tenía pena de irse de este mundo, sólo porque era bonito.
Gente... y ese fue mi abuelo, Antonio, pastor y contador de historias que al presenciar que la muerte venía a buscarlo, se despidió de sus olivos, de su cortijo, de su gente y llorando porque no los volvería a ver.

-Winslow-

Libra mi alma de la espada,
mi única vida de las garras de los perros.
Para algunos, vivir es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos. Yo más humilde soy y sólo quiero que la ola que surge en el último suspiro de un segundo, me transporte mecida hasta el siguiente. 
Tienes que vivir esféricamente, en muchas direcciones... Nunca pierdas tu entusiasmo infantil y todo saldrá como deseas.
Para engañar al mundo, toma del mundo la apariencia. Pon una bienvenida en tu mirada, en tus manos y en tu lengua, cuídate el inocente aspecto de una flor... pero sé tú la víbora que oculta... 


miércoles, 18 de enero de 2012

-Un inmenso ruido envuelto en silencio-

Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando... cada instante es un peso enorme e insostenible. Y resoplas todo el tiempo y querrías librarte como sea.


De cualquier forma, de la más simple, de la más cobarde, sin dejar de nuevo para mañana este pensamiento: "Ya no está" y entonces simplemente quieres no estar tú tampoco.


Si, ese día hubieras querido encontrar a uno de esos magos, que colocan un pañuelo sobre una paloma recién aparecida y ¡paf!, de repente ya no está.


Ha pasado el tiempo, dos años. Ahora saboreo una cerveza y acordándome de como me hubiera  gustado ser esa paloma, sonrío y me siento un poco avergonzada.


Un inmenso ruido envuelto en silencio.


O la cerveza se me ha subido o es ella y sus preguntas las que hacen que la cabeza me de vueltas. Ya no entiendo nada. Son tantas las cosas que echo de menos... pero hoy tengo ganas de no pensar. Y esta es una de las ocasiones.


No hay nunca un por qué para un recuerdo, llega de repente, así, sin pedir permiso. Nunca sabes cuando se marchará, lo único que sabes es que lamentablemente volverá. Y en un instante recuerdo todo lo que no he podido decirte, todo lo que hubiera querido que supieras. Entonces voy a buscar esa película en blanco y negro que ha durado años, toda mi vida. Esas noches pasadas en el sofá, lejos, sin conseguir darme ninguna explicación. Arañándome las mejillas, fuera, en el balcón, fumando un cigarrillo, siguiendo después el humo hacia el cielo, arriba, más arriba, más aún... allí donde estás tú.


Todo lo que debo hacer es ponerme los cascos y escuchar el CD de mi vida, pista tras pista, ninguna se puede saltar, todas han pasado de una forma u otra, servirán para ir hacia delante. Sé quien soy y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobina, play. Nunca detener el reproductor, seguir registrando sonidos para lograr explicar el caos que llevo dentro y si cae una lágrima cuando las escucho, no tendré miedo.