domingo, 22 de abril de 2012
-Instrucciones para llorar-
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
domingo, 8 de abril de 2012
-O me da igual o todo me afecta-
Puede que un día tenga mil sonrisas para repartir, y otro en cambio no tenga ganas de nada. Para unos seré demasiado perfeccionista y para otros tendré demasiados defectos. Para unos seré la mejor amiga del mundo, y otros no me querrán ni ver. Tengo muchas cosas buenas, pero también muchas malas. Me gusta contarle mis secretos a la gente en la que confío y que esa gente confíe en mí. Me gusta picar, pero no que me piquen. Me gusta que me hagan reír. Me gustan los pequeños detalles y los grandes momentos. Me gusta recordar lo que me hizo feliz. Me gusta ayudar a la gente siempre y cuando se lo merezcan. Me gusta actuar sin pensar en las consecuencias. Me gustan las tardes en el local haciendo el gilipollas o para pasear. Me gusta aprender de mis errores, que no son pocos. A veces puedo ser muy tímida, otras en cambio puedo ser la mas lanzada. Odio los domingos y me encantan los viernes, aunque en verano ni los distingo. Puedo ser tan encantadora por las mañanas, como por las tardes, pero depende del pie con el que me levante. Para mi es blanco o negro, el gris no existe. O me da igual o todo me afecta. O algo me gusta o no puedo ni verlo. Tengo por costumbre soñar despierta todas las noches. Me callo muchas cosas que me gustaría decir. Tengo mis más y mis menos. Odio que me hagan callar. Y me tengo que caer cien veces en el mismo sitio, o no aprendo.
-Ilógico-
Hay días en los que pienso que no entiendo nada es como si el mundo hubiera cambiado mientras dormía.
Puede que sea el mismo sentimiento que tendría si me pusiera unas gafas de sol por la noche, lo poco que vería lo vería mal. Por que nada es lógico, es impredecible, los hechos y las personas, en el fondo sabes que tarde o temprano te van a hacer daño, y aun así sigues arriesgándote, sigues confiando.
Pero hay días en los que sientes la necesidad de chillar, de decirle adiós a todo y golpear todas y cada una de las cabezas de la gente hasta que entren en razón. Ese puto nudo en el estómago es síntoma de que no entiendo nada, o quizás..de que lo entiendo todo.
Puede que sea el mismo sentimiento que tendría si me pusiera unas gafas de sol por la noche, lo poco que vería lo vería mal. Por que nada es lógico, es impredecible, los hechos y las personas, en el fondo sabes que tarde o temprano te van a hacer daño, y aun así sigues arriesgándote, sigues confiando.
Pero hay días en los que sientes la necesidad de chillar, de decirle adiós a todo y golpear todas y cada una de las cabezas de la gente hasta que entren en razón. Ese puto nudo en el estómago es síntoma de que no entiendo nada, o quizás..de que lo entiendo todo.
-Aprender-
Aprendí que los peces nadan y la aves vuelan. Que los políticos mienten, que la Tierra es redonda. Que la gente es falsa, que todo el mundo tiene dos caras. Aprendí que la suma de dos y dos son cuatro, que hay que dar más de lo que se recibe. Que no hay que ilusionarse demasiado. Que la vida es un regalo. Me enseñaron que el futuro no está escrito, que el universo es infinito y que nosotros somos personitas diminutas, casi inexistentes. Aprendí que el tiempo pasa, que las arrugas salen, que los pechos se caen y que la belleza no es lo más importante. Aprendí a no creer en las promesas, a confiar en casi nadie y a contar con los dedos de una mano a quien de verdad siempre estuvo a mi lado.
-No hay calma-
Ni calmas ni pollas, ni miedo, ni lágrimas, que el llorar sirve de poco, y el gritar para quedarte afónica. El reír para arrugarte, y el soñar para flipar. El comer para engordar y el beber para olvidar. Las fotos están para borrarlas, y los recuerdos para hacer daño, las canciones para cantar y el cantar para que llueva. La lluvia para encerrarte y para encerrarte mucha paciencia, la paciencia para el estudio y del estudio para llegar a lo más alto… ¿Y de allí? a lo más bajo. Jamás y te digo ya, que jamás tendrás lo que quieres, porque si lo quieres es, porque no lo tienes, y si no lo tienes es porque ya lo has tenido. Porque si lo has tenido te importaba y si te importaba lo has perdido, porque lo dices en pasado; Y que hoy el mundo está loco, y que te folle un pez espada, que por cierto... nunca he visto uno.
miércoles, 14 de marzo de 2012
-No quedes para repesca-
Donde de verdad te encuentras libre, haces lo que quieres, vuelas, besas, amas, odias, saltas, sonríes...
Todo eso que un día quisiste hacer, todo lo que deseas hacer, cada momento de un recuerdo de una acción, a la que quedaste con ganas de un futuro preparado, un amor platónico, una muerte no esperada, ese miedo que cuando despiertas piensas ¿por qué a mí?
Todo eso está en tus sueños, donde verdaderamente eres feliz.
A veces pienso que la vida es un sueño, pero hay que saber como vivirla...
Tomar decisiones, tropezar, caer, levantarse, seguir adelante y nunca mirar atrás.
Por cada lágrima que soltaste, hay un momento feliz.
Aquel recuerdo que vuelve y duele, momentos que no volverán, futuros anulados...
Digo: Sé fuerte y sigue adelante, pero en el intento siempre caemos...
Nunca encierres tus ganas de gritar.
Nunca digas nunca.
Nunca digas fue un error...
domingo, 11 de marzo de 2012
-Si pudieras verme ahora-
Cuando un cristal o un plato se rompe, genera sonido de algo rompiéndose. Cuando una ventana se hace añicos, la pata de una mesa se rompe, o un se cae un cuadro de la pared... hace ruido. Pero cuando tu corazón se rompe, el silencio es total.
Es algo tan importante, que piensas que su ruptura hará tal ruido que se oirá en todo el mundo, o sonará como un gong, o un timbre...
Pero simplemente hay silencio y entonces es cuando desearías que hubiese algún sonido que distrajese tu dolor.
Si lo hay, es interno. Es un grito y nadie puede oírlo, solo tú.
Es tan alto que tus oídos pitan y tu cabeza duele.
Es tan salvaje, como una herida abierta, expuesta a agua marina, pero cuando realmente se rompe,solo se oye el silencio.
Gritas en tu interior, pero nadie puede oírlo...
No estamos seguros de la tristeza y la alegría nunca fue segura.
El hoy morirá mañana, y el tiempo no oirá ningún llamado, y el amor... débil e inocente suspira con labios arrepentidos, llorando la brevedad de los amores con ojos de olvido.
Los que mueren de verdad son los que no viven.
Los que se reprimen porque les asusta el qué dirán.
Los que hacen descuentos a la felicidad.
Los que se comportan siempre de la misma forma, pensando que no se puede hacer nada diferente, los que piensan que amar es como una jaula, los que nunca cometen pequeñas locuras para reírse de sí mismos.
Mueren los que no saben pedir ni ofrecer ayuda...
Es algo tan importante, que piensas que su ruptura hará tal ruido que se oirá en todo el mundo, o sonará como un gong, o un timbre...
Pero simplemente hay silencio y entonces es cuando desearías que hubiese algún sonido que distrajese tu dolor.
Si lo hay, es interno. Es un grito y nadie puede oírlo, solo tú.
Es tan alto que tus oídos pitan y tu cabeza duele.
Es tan salvaje, como una herida abierta, expuesta a agua marina, pero cuando realmente se rompe,solo se oye el silencio.
Gritas en tu interior, pero nadie puede oírlo...
No estamos seguros de la tristeza y la alegría nunca fue segura.
El hoy morirá mañana, y el tiempo no oirá ningún llamado, y el amor... débil e inocente suspira con labios arrepentidos, llorando la brevedad de los amores con ojos de olvido.
Los que mueren de verdad son los que no viven.
Los que se reprimen porque les asusta el qué dirán.
Los que hacen descuentos a la felicidad.
Los que se comportan siempre de la misma forma, pensando que no se puede hacer nada diferente, los que piensan que amar es como una jaula, los que nunca cometen pequeñas locuras para reírse de sí mismos.
Mueren los que no saben pedir ni ofrecer ayuda...
sábado, 28 de enero de 2012
-Antonio López Ruiz-
Muchos años después, cuando mi abuelo se fue de este mundo, Y yo siendo una adolescente, que sin llegar a concocerlo, ahora...
He llegado a comprender que él también creía en los sueños.
Otra cosa no podía significar, el que, estando sentado una noche, él hubiese dicho estas palabras: "El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir".
Como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema despedida.
Estaba sentado a la puerta de su casa, una casa como no creo que haya habido otra en el mundo, porque en ella vivió gente capaz de dormir con ovejas, como si fuesen sus propios hijos.
Gente que tenía pena de irse de este mundo, sólo porque era bonito.
Gente... y ese fue mi abuelo, Antonio, pastor y contador de historias que al presenciar que la muerte venía a buscarlo, se despidió de sus olivos, de su cortijo, de su gente y llorando porque no los volvería a ver.
He llegado a comprender que él también creía en los sueños.
Otra cosa no podía significar, el que, estando sentado una noche, él hubiese dicho estas palabras: "El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir".
Como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema despedida.
Estaba sentado a la puerta de su casa, una casa como no creo que haya habido otra en el mundo, porque en ella vivió gente capaz de dormir con ovejas, como si fuesen sus propios hijos.
Gente que tenía pena de irse de este mundo, sólo porque era bonito.
Gente... y ese fue mi abuelo, Antonio, pastor y contador de historias que al presenciar que la muerte venía a buscarlo, se despidió de sus olivos, de su cortijo, de su gente y llorando porque no los volvería a ver.
-Winslow-
Libra mi alma de la espada,
mi única vida de las garras de los perros.
mi única vida de las garras de los perros.
Para algunos, vivir es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos. Yo más humilde soy y sólo quiero que la ola que surge en el último suspiro de un segundo, me transporte mecida hasta el siguiente.
Tienes que vivir esféricamente, en muchas direcciones... Nunca pierdas tu entusiasmo infantil y todo saldrá como deseas.
Para engañar al mundo, toma del mundo la apariencia. Pon una bienvenida en tu mirada, en tus manos y en tu lengua, cuídate el inocente aspecto de una flor... pero sé tú la víbora que oculta...
miércoles, 18 de enero de 2012
-Un inmenso ruido envuelto en silencio-
Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando... cada instante es un peso enorme e insostenible. Y resoplas todo el tiempo y querrías librarte como sea.
De cualquier forma, de la más simple, de la más cobarde, sin dejar de nuevo para mañana este pensamiento: "Ya no está" y entonces simplemente quieres no estar tú tampoco.
Si, ese día hubieras querido encontrar a uno de esos magos, que colocan un pañuelo sobre una paloma recién aparecida y ¡paf!, de repente ya no está.
Ha pasado el tiempo, dos años. Ahora saboreo una cerveza y acordándome de como me hubiera gustado ser esa paloma, sonrío y me siento un poco avergonzada.
Un inmenso ruido envuelto en silencio.
O la cerveza se me ha subido o es ella y sus preguntas las que hacen que la cabeza me de vueltas. Ya no entiendo nada. Son tantas las cosas que echo de menos... pero hoy tengo ganas de no pensar. Y esta es una de las ocasiones.
No hay nunca un por qué para un recuerdo, llega de repente, así, sin pedir permiso. Nunca sabes cuando se marchará, lo único que sabes es que lamentablemente volverá. Y en un instante recuerdo todo lo que no he podido decirte, todo lo que hubiera querido que supieras. Entonces voy a buscar esa película en blanco y negro que ha durado años, toda mi vida. Esas noches pasadas en el sofá, lejos, sin conseguir darme ninguna explicación. Arañándome las mejillas, fuera, en el balcón, fumando un cigarrillo, siguiendo después el humo hacia el cielo, arriba, más arriba, más aún... allí donde estás tú.
Todo lo que debo hacer es ponerme los cascos y escuchar el CD de mi vida, pista tras pista, ninguna se puede saltar, todas han pasado de una forma u otra, servirán para ir hacia delante. Sé quien soy y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobina, play. Nunca detener el reproductor, seguir registrando sonidos para lograr explicar el caos que llevo dentro y si cae una lágrima cuando las escucho, no tendré miedo.
De cualquier forma, de la más simple, de la más cobarde, sin dejar de nuevo para mañana este pensamiento: "Ya no está" y entonces simplemente quieres no estar tú tampoco.
Si, ese día hubieras querido encontrar a uno de esos magos, que colocan un pañuelo sobre una paloma recién aparecida y ¡paf!, de repente ya no está.
Ha pasado el tiempo, dos años. Ahora saboreo una cerveza y acordándome de como me hubiera gustado ser esa paloma, sonrío y me siento un poco avergonzada.
Un inmenso ruido envuelto en silencio.
O la cerveza se me ha subido o es ella y sus preguntas las que hacen que la cabeza me de vueltas. Ya no entiendo nada. Son tantas las cosas que echo de menos... pero hoy tengo ganas de no pensar. Y esta es una de las ocasiones.
No hay nunca un por qué para un recuerdo, llega de repente, así, sin pedir permiso. Nunca sabes cuando se marchará, lo único que sabes es que lamentablemente volverá. Y en un instante recuerdo todo lo que no he podido decirte, todo lo que hubiera querido que supieras. Entonces voy a buscar esa película en blanco y negro que ha durado años, toda mi vida. Esas noches pasadas en el sofá, lejos, sin conseguir darme ninguna explicación. Arañándome las mejillas, fuera, en el balcón, fumando un cigarrillo, siguiendo después el humo hacia el cielo, arriba, más arriba, más aún... allí donde estás tú.
Todo lo que debo hacer es ponerme los cascos y escuchar el CD de mi vida, pista tras pista, ninguna se puede saltar, todas han pasado de una forma u otra, servirán para ir hacia delante. Sé quien soy y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobina, play. Nunca detener el reproductor, seguir registrando sonidos para lograr explicar el caos que llevo dentro y si cae una lágrima cuando las escucho, no tendré miedo.
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